Cidade

La ciudad en que desespero amaneció cubierta de una lluvia sutil, lenta y desvergonzada.

Nadie corre, sin embargo, debajo de su abrigo de sombras y gotitas que se estrellan contra el pavimento.

Se sigue prolongando esta ciudad hasta más allá de donde llegan mis sueños. Sus calles se ensanchan como si quisieran absorber toda la saudade que ha quedado suelta con la explosión reciente de mis ilusiones. No tiene sentido recogerlas, no hay quien pueda interesarse.

Ya no fumo, sólo veo las nubes que pasan como auras sobre una cabeza vieja, destinada a morir antes de lo pensado. No me interesa, importan ahora solamente las ruinas, dejarlas lo suficientemente ordenadas para que alguien cuente esta historia.

Hoy me marcho de la ciudad, no por que me distraiga del amor, si no por que quiero estar seguro de ser yo quien espera.

~ per olerkariak a Febrer 5, 2007.

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