De los sueños

Para Mariana, con el debido respeto.

 

Cuando me hizo la pregunta las palabras cayeron en un rincón apartado de mi mente, que no acostumbrada a pensar en eso, se había alejado de esa cuestión tan fácil, pero tan básica que es saber a dónde ir.

Es extraño que eso pase. Comúnmente imagino cosas que pueden llegar a ser hermosas si se tiene la suficiente tranquilidad como para escucharlas. Pero una frase tan rotunda como esa no la había escuchado desde hace mucho tiempo, e hizo que revolviera dentro de mi memoria para ver dónde estaban mis sueños.

Por suerte seguían allí, dormidos entre el disturbio cotidiano de mi alma. Algunos, rotos, apolillados, prefirieron apartarse de la luz que lentamente entraba por la puerta que recién estaba abriendo. Otros quedaron inmóviles, sepultados en su propia abstracción.

Lentamente se fue deslizando mi mirada hasta llegar al fondo de ese cuarto oscuro que es mi alma. No había muchos objetos, sólo un espejo que me recuerda cuán pequeño soy, sin las armas que me dan esos relegados sueños que olvidé en la habitación anterior. Tomé cualquier cosa y salí, por que no podía soportar el hecho de que hubiese escrito más de lo que he vivido.

Ahora sé a dónde quiero ir. Pero, por si acaso, le he dejado la puerta abierta a mis sueños, para que salgan a animar el mundo en que vivo cuando gusten.

~ per olerkariak a Desembre 31, 2006.

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