Los recuerdos

Los recuerdos pueden contarte mentiras. Nada más cierto. Suplantan en la realidad objetiva lo pasado con lo deseado, con aquello que no sucedió pero que pudo haber sido, llenan de nostalgias varias la soledad en la que se encuentra aquel que sueña con esas realidades alternas, inexistentes y por tanto, hermosas.

A menudo me asalta la costumbre de recordar basándome en la mala memoria que tengo de las cosas. Por lo regular, dada mi capacidad para la fantasía, decoro con detalles que, quizá, nunca existieron pero que pudieron haber pasado. No sólo eso, sino que otorgo finales distintos -más o menos tristes de lo que en realidad pasó- a sucesos que en su momento no tuvieron ninguna importancia.

Las calles, las cosas me susurran al oído los nombres de personas que hace poco o mucho tiempo dejaron de figurar en el escenario de mi vida. Es triste pasar por las calles que me recuerdan los ojos de una compañera, la voz de un amigo, el abrazo enternecido de alguien a quien quise -y que, quizá, también me quiso.

Atesoro, como las gaviotas del poema de Atxaga, la foto de un lugar no por el lugar objetivo, sino por la memoria de la persona que estuvo allí, aunque no la haya conocido.

Pienso en que hubiese sido de la historia de esa muchacha que vi en el metro una vez y sonrió conmigo; o de aquel mendigo que a cambio de una moneda hacia figuras con volantes de sex shops o clínicas dentales.

Nunca estoy solo: mi soledad más absoluta es la de mis recuerdos. Me siento muchas veces a pensar y a fumar -o a fumar y a pensar- sobre lo diferente que sería mi historia si me atreviera a vivir en lugar de recordar, de pensar en las posibilidades de los demás.

Ambas cosas son, desde luego, irreales, pero cabe la posibilidad de realizarlas.

Escucho los sonidos de las voces, los cantos, miro los aromas y degusto las imágenes de la gente que ya no está conmigo. ¿Qué sería de mi si estuvieran aquí? Seguramente no sería mejor y preferiría olvidarme de todo esto para estar, de una buena vez, completamente solo.

~ per olerkariak a Desembre 8, 2006.

Una resposta to “Los recuerdos”

  1. Recuerdos… ¿qué sería de nosotros sin ellos? ¿quiénes seríamos sin ellos? A veces estoy segura de que lo único que somos son nuestros recuerdos, y no los recuerdos de lo que de hecho pasó, sino los recuerdos que hemos configurados nosotros mismo.

    Has visto la película de Memento (en español le pusieron Amnesia) Pues se trata de un hombre que no tiene recuerdos a corto plazo. Muy buena. Te la recomiendo.

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